Cadaqués: Gauche Divine 1

Pendant que l’Espagne des années 60 s’ennuyait à mourir sous un franquisme qui n’a que trop duré, un groupe de jeunes artistes et bourgeois vivant en Catalogne faisait la fête. Organisant des concours de madison, colonisant Cadaquès, visitant Dali à Port Lligat, découvrant les films de Luis Buñuel, faisant l’apologie de la démocratie. Ce groupe de bons vivants dans un pays sévère et triste, un journaliste, Joan de Segarra, l’appelle «la Gauche divine» (en français). «Et c’est devenu, raconte l’écrivaine Rosa Regas, le nom de ce mouvement», qui rassemblait des éditeurs (comme Josep Maria Castellet), des poètes et écrivains (Carlos Barral, Terenci et Anna Moix, Joan Marsé, Rosa Regas elle-même), l’historien du cinéma Roman Gubern, des acteurs, des top models (Elsa Peretti, Teresa Gimpera), des architectes (Oscar Tusquets, Ricardo Bofill)…..Espagnes rebelles. «La Gauche divine» ou l’insouciance révolutionnaire.

Las señas de identidad del fantasma de la «gauchc divine» están condicionadas en parte por una precipitada, y algo malintencionada, lectura de Françoise Sagan y por esa tendencia hispana al voyeurismo. Orden de busca y captura. Retrato robot de la «gauche divine»:
Ellas: algo frescas, rubias, melenas lacias; no llevan combinación larga; miran a los hombres de abajo arriba y a las mujeres de arriba abajo; les encanta el «Ché», Bellocchio, Charlie Brown; comentan entre ellas el censo y eficacia de sus «partenaires» sexuales; van a Perpinya, a Andorra, a París a ver cine; a Londres a ver trapos; suelen desengañarse matrimonialmente en plazos que oscilan desde los tres días a los siete años (nunca pasan de los siete años); tienen hijos rubios, inteligentes y ocurrentes, partidarias del unisexo… masculino; se pirrian por las experiencias comunales de los «hippies», pero rechazan todo conato de postergación del desodorante; les chifla la guerrilla, odian la maxifalda; partidarias de la revolución sexual; no saben cocinar, trabajan como editoras, traductoras, agentes de relaciones públicas o montan «boutiques», librerías, discotecas o escriben para revistas implícita o explícitamente progresistas. 


Ellos: son arquitectos, escritores, antologistas, novelistas, poetas, periodistas, cineastas, médicos, abogados (muy pocos laboralistas); visten jerseys cisne y chaqueta de ante, partidarios del unisexo… femenino; si se compran un coche que exceda al Mini, se lo compran rojo; les encantan las guerrilleras palestinas, van a Calpe con sus planes de fin de semana y a Marruecos con los planes más duraderos, llaman al psiquiatra para consultarle el color del «foulard», consideran absoluto el tema del diálogo entre católicos y marxistas, saben cocinar dos o tres platos (suele ser el, «steak tartare», el arroz al curry y, en casos de inteligencia excepcional, la paella) y algunos suelen ligar muy bien la mahonesa o el all i oli; les preocupa la semiología sexual y la fatal tendencia a la social-democratización que experimenta Europa.

Éste es el retrato robot del miembro de la «gauche divine», creado por la delirante imaginación de sus soñadores. Intuyo que el retrato masculino y femenino igual podría haberse aplicado (con unos años menos) a Elsa Triolet y Aragón. Me parecen signos superficiales tan dignos de absurda sospecha como la veneración que Togliatti sentía por Albio Tibulo y Catulo o el cinismo con el que Trotski comenta el comportamiento de las viudas francesas en el transcurso de la primera guerra mundial. Yo he acudido a algunos de los supuestos miembros de la «gauche divine» y les he encontrado sometidos a preocupaciones más circunstanciales, comunes, humanas: pagar el alquiler es una de las más frecuentes, o asegurar la traducción para el próximo trimestre, o el embolado canoro en un centro parroquial de la comarca que permitirá comprar latas de comida en conserva y una botella de whisky, que se beberá con prudente sigilio económico. Son situaciones tan poco dramáticas como cínicas. Hay gente que lo pasa mucho peor y gente que lo pasa mucho mejor. Por sus supuestos signos externos, la supuesta «gauche divine» es más aparental que real y está más emparentada coa la tía Leo que con Creso. » Mas en La «gauche divine»

IVO

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